Cargando...

Mi Experiencia: Lésbico real y pegging

Mi experiencia:

No os aburriré contando los detalles de cómo me atreví a realizar esa experiencia, solo os diré que ha sido lo mejor que me ha pasado.  

Me dirigí a mi cita, al llamar al timbre veo a dos preciosas chicas, no me lo podía creer, eran reales, el entrar bebimos una copa de vino los tres, y hablamos, un tiempo breve, pero lo suficiente para conocernos algo mejor. Después ellas se besaron, tierna y profundamente, y luego me miraron, ahí fue cuando todo empezó. Nos fuimos al dormitorio, ellas dos empezaron a tocarse y a penetrarse, no me lo podía creer, luego Laura se acercó suavemente hacia mí y me hizo arrodillarme en la cama, con la misma postura que ellas habían estado frente a mi hacía un rato, fue como si supiera perfectamente lo que yo quería Aria me besaba intensamente mientras las manos de Laura abrieron suavemente mis nalgas, note sus dedos deslizándose suavemente por mí cuerpo y luego puso un poco lubricante en mi ano, ello me produjo gran placer. Un dedo se dedicaba a trazar círculos, mientras otra mano me masturbaba. Entonces Aria se puso a mi lado y pude ver el arnés, atado a su cintura y muslos, junto con el dildo, mientras Laura lo lubricaba con sus dedos mientras  mis manos se deslizaban por todo su cuerpo desnudo. Aria se inclinó hacia mí y me susurró:

– ¡Ahora te toca a ti!, cariño

Aria me agarró de las caderas y comezo a penetrarme con movimientos envolventes, que me hacían enloquecer de placer. Laura mientras me deleitaba con una felación inigualable, al tiempo que Aria me iba poseyendo más y más. El placer cada vez era mayor, casi inaguantable, en ese momento decidí penetrar a Laura mietras Aria aceleraba sus embestidas...

– Te gusta? me preguntaba Aria

Y ya no pude aguantar más, explote en el mayor orgasmo jamás vivido.

Yo había quedado fuera de combate, mi orgasmo había sido muy intenso y placentero. Laura me acompañó hasta la silla de la habitación y para mi sorpresa volvió a la cama. Abrazó a Aria, y empezaron a besarse y a tocarse delante de mí, sus dedos acariciaban todo su cuerpo, ni en mis más calientes fantasías había imaginado algo así, estaban preciosas, gozando la una de la otra de sus cuerpos, gemían, se besaban, introducían los dedos en su ávidos coños, mientras mi polla se ponía dura, otra vez, cuando me acerqué a ellas, me rechazaron suavemente hasta que ambas se corrieron.

Publicado el 17-08-2018

Subscribeté a nuestro newsletter

Obtener promociones y descuentos, sólo para nuestro suscriptores